El informe anual de la consultora británica Winmark –Winmark Looking Glass Report 2015–, en colaboración con Mayer Brown y Thomson Reuters, sobre tendencias en el sector legal en Reino Unido, ha constatado que lo que más preocupa a los grandes despachos es la amenaza de las ABSs (Alternative Business Structures) y las consultoras. Sin embargo, convertirse en una ABS no parece ser uno de los objetivos destacados de los despachos.

Un cuarto de las 160 firmas que han participado en el estudio citan las ABSs como la mayor amenaza, y un 24% destacan especialmente a las consultoras que prestan servicios jurídicos. PwC, KPMG y EY obtuvieron las licencias para convertirse en una ABS el año pasado. Deloitte es la única de las Big Four que ha optado por no adoptar este modelo.

Sin embargo, pese a su preocupación, tan solo un 17% de los despachos prevén adoptar este nuevo modelo en los próximos tres años, reducido en comparación con el 46% en 2013.

El informe concluye que las firmas que quieren ser una ABS ya están en proceso de serlo y, por tanto, las restantes o bien no están interesadas o han decidido no adoptarlo. En este sentido, los expertos afirman que el estudio muestra un bajo nivel de preocupación, lo que sugiere un cierto grado de complacencia entre los despachos.

El socio director de EY en Reino Unido e Irlanda, Steve Varley, comentaba tras obtener la licencia que la firma no compite con los despachos tradicionales ya que ofrecen algo nuevo. En su opinión, el hecho de que abogados, consultores y otros profesionales trabajen conjuntamente es una verdadera ventaja para sus clientes y les permitirá ofrecer un servicio de mayor calidad.

A día de hoy, hay más de 400 ABSs en Reino Unido y un gran número de ellas no ofrecían asesoramiento jurídico con anterioridad a la obtención de las licencias por lo que se trata de nuevos entrantes en el mercado.

En este sentido, pese a que encontramos muchos emprendedores dentro del sector, la profesión es aun reacia al cambio y en muchos casos son profesionales de otras áreas los que están atacando el sector e innovando. En especial, destacaría las Big Four, las cuales han estado invirtiendo en tecnología durante muchos años.

Por ejemplo, Dominic Jaar lanzó una firma de e-discovery que posteriormente fue adquirida por KPMG. En la actualidad, es socio de la consultora y lidera el área de gestión de servicios profesionales en Canadá. Dominic comenta que las consultoras son más proactivas que la mayoría de despachos en lo que se refiere al cambio. En este sentido, KPMG invierte en I+D constantemente y eso es algo que no se ve en los despachos. “Dime un solo despacho que haya comprado otro negocio”, dice.

Asimismo, advierte que la inactividad solo perjudicará a la profesión: “la innovación no vendrá del propio sector sino de fuera, tal y como ya ocurre. Otras industrias se han dado cuenta de que el 80% de lo que hacen los abogados no está protegido, por lo que están entrando en el sector e innovando”.

Asimismo, KPMG ha adquirido cuatro negocios de ciberseguridad en los últimos seis meses. La ciberseguridad es uno de los grandes riesgos para los negocios hoy en día y es una de las seis iniciativas estratégicas de crecimiento que KPMG ha identificado para canalizar su inversión. Su última adquisición ha sido First Point Global (FPG), una firma del Asia-Pacífico centrada en ofrecer soluciones tecnológicas en el ámbito de la ciberseguridad y especializada en sistemas de gestión de identidad y de acceso.

Al tiempo, en enero de 2015, Deloitte compró Licetus, un proveedor de gestión de servicios de software líder en Europa. Licetus les permitirá expandir la capacidad de gestión de software de la firma a nivel global y proporcionar formación a sus clientes, ayudándoles a optimizar la gestión de software.

Por lo que respecta a los despachos, el informe muestra que tan solo un 7% de los encuestados identifican la tecnología y la innovación como oportunidad clave para sus negocios. De esta forma, podemos ver como muchos despachos parecen no ser conscientes de la importancia de la tecnología y la innovación en el sector legal.

Las firmas de consultoría y en especial las Big Four, sus grandes competidores, se muestran abiertas al cambio y llevan años invirtiendo gran parte de sus recursos en tecnología. Teniendo en cuenta que se trata de marcas muy reconocidas en el mercado, con grandes recursos y capaces de ofrecer servicios profesionales como una one-stop shop –una única firma que ofrece diferentes tipos de servicios, no solo jurídicos–, la importancia de este cambio no debería subestimarse.

La profesión debería tomar las riendas e impulsar el cambio. En este sentido, tal y como veíamos en mi artículo anterior, Canadá es un buen ejemplo a seguir.

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